Por décadas se han realizado esfuerzos aislados para limpiar las playas que contaminamos de diversas formas cada día. Finalmente, en 2018 se consolidó un movimiento civil mundial que acordó celebrar, cada tercer domingo de septiembre, el Día Mundial de Limpieza de Playas (World Cleanup Day).
Este día forma parte de un programa global enfocado en combatir el problema de los residuos sólidos en las playas y costas del planeta.
La iniciativa nació en Estonia, donde un movimiento nacional logró reunir a más de cincuenta mil personas en una jornada que removió toneladas de desechos y dejó el país limpio. Su éxito inspiró a otras regiones de Europa y del mundo, dando origen al movimiento World Cleanup Day y al programa de Limpieza Mundial, al que cualquier persona puede sumarse. Si deseas conocer más o reportar tu participación, puedes consultar el sitio oficial: Get Involved | World Cleanup Day.
En la región de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas se han realizado numerosas limpiezas de playa. Aunque no existe un programa formal, a lo largo del crecimiento de la metrópoli se han organizado múltiples jornadas impulsadas por gobiernos municipales, organizaciones ambientalistas, iniciativa privada y, por supuesto, la sociedad civil, siempre dispuesta a contribuir al saneamiento del ecosistema costero.
En este sentido, es importante destacar la enorme labor de la organización no gubernamental Limpia Tu Mar, que comenzó sus actividades el 15 de febrero, limpiando el mar de globos tras las celebraciones del Día del Amor y la Amistad. Cada año, esta fecha deja una gran cantidad de desechos —incluidos globos— que terminan en el océano. Actualmente, la organización realiza brigadas periódicas de limpieza marina a las que cualquiera puede sumarse o apoyar mediante donaciones. Puedes conocer más en su sitio web: www.limpiatumar.com.
Dicho lo anterior, vale la pena reflexionar: ¿por qué debemos limpiar las playas y el mar? La respuesta es evidente: porque están llenos de residuos sólidos que llegaron ahí de diversas maneras. Desde personas irresponsables que abandonan basura, hasta desechos arrastrados por corrientes y ríos desde zonas altas, sin olvidar nuestras propias malas prácticas en el manejo de residuos.
En muchas colonias, los desechos se acumulan en calles, esquinas o terrenos baldíos esperando que el servicio de recolección los retire. Se depositan bolsas y cajas sin clasificar, y con frecuencia se dejan residuos fuera de horario, cuando el camión ya pasó. Como consecuencia, la basura se dispersa, llega a las playas, a los esteros y finalmente al mar.
Por ello, es fundamental recordar y aplicar buenas prácticas que, si la mayoría adoptamos, generarán resultados contundentes:
Reflexiona tu consumo: evita adquirir objetos y plásticos de un solo uso.
Rechaza aquello que no necesitas.
Reúsa o regala los objetos que aún pueden tener una segunda o tercera vida útil.
Recicla: muchos residuos pueden transformarse mediante tecnología en nuevos insumos.
En resumen, es nuestra responsabilidad separar los residuos sólidos y darles una disposición final adecuada.


